Pájaro Fiel

El amor es hermoso, y rige el mundo. El amor brilla, con luz propia, Él es la luz.

El Amor es una estrella, tan grande, que todo lo contiene, y tan pequeña que cabe en cualquier hueco, cualquier espacio.

Si dejas abierto tu corazón, tan solo una rendija, el amor te penetrará, te caldeará por dentro, te hará extasiarte, te hará gemir y suspirar, de belleza, de paz y tranquilidad.

El amor es un pájaro fiel, que cada mañana acude a tu puerta a picar en el cristal, te despierta con sus suaves trinos, y cuando menos lo esperas, abre sus alas, y en un soplo, se instala y hace su nido en tu corazón.

El amor es un pájaro fiel, que acude siempre a su cita, incluso aunque tú te olvides. Él seguirá acudiendo, y te esperará, brillante y tranquilo. Sabe que un día acudirás. Si no es el martes será el jueves.

El amor canta, aunque puede que no lo oigas, si estás dormido.
Pero tras el velo de tus sueños, tu corazón lo escuchará, y tú te acostumbrarás a su sonido, a su canto y a sus trinos. Y un día, cuando más lo necesites, tú serás de pronto el pájaro, te pondrás a cantar, o tu corazón lo hará por ti, y tú serás esos trinos.

El Amor brilla, incluso cuando no le dejas, nada puede impedirle brillar. No puede impedirte a ti mirar para otro lado.

El Amor es un pájaro fiel, que a cada sonrisa se hace más hermoso, más vibrante, más dulce al corazón. El Amor es un abrazo, de plumas blandas y reconfortantes, que te da descanso si lo necesitas, hermosura si abres la Primavera, y magia si te quedas a vivir con ella.

Que el Amor, pájaro fiel, canta hoy para ti, su más hermosa canción eterna.

La Isla Mágica

Asciende desde el mar, con un regalo antiguo de la Madre Tierra. Una elevación desde el Corazón Profundo. Es la isla mágica, la que desde el fondo emerge. Y al ascender, se deja ver. Se muestra, tal cual es. Mas para verla de verdad, hay que primero amarla. Hay que sentirla. Hay que bañarse en ella.

La isla mágica presenta, cada mañana brumas nuevas. Suspiros del corazón dicen que son. Los suspiros que un día, Guarazoca exclamó. Son brumas frescas, livianas, y suaves. Mojan el rostro, mojan los corazones. Mojan el día.

Son brumas de amanecer, que prometen sentires nuevos.

La roca de la isla te hace fuerte. El sol va descubriendo la fuerza antigua y dura. El sol asoma sobre la montaña y calienta el corazón.

Es la isla mágica.

A la isla mágica yo llegué. Creía que buscaba aventura, pero encontré tranquilidad. Creía que buscaba perderme, pero meditando bajo el árbol santo, allí me encontré. Pensé que iba a dispersarme, pero descubrí mi centro. Imaginaba que allí iba a olvidar, pero recordé quien soy. Allí la Gran Madre me hizo renacer, un corazón nuevo me entregó. Y prometí cuidarlo mejor que el anterior.

La isla mágica me mostró miedos y amores. Descubrí que el amor y el miedo van unidos, que no son enemigos como yo creía. Sentí el miedo y me alteré. Sentí el amor y aún más me alteré. Por que el amor me trajo miedo. Porque el miedo vino con el amor.

Solté amarras y partí, decidido a descubrir los misterios que mi interior guarda, sobre la alquimia del miedo y del amor. Descubrí que el amor y el miedo ocupan el mismo lugar, del corazón. Si el miedo marcha, el amor se expande y lo llena todo. Descubrí que hay personas que pueden abrirte puertas internas, con solo acercarse. Descubrí que la energía de un grupo entregado, provoca inundaciones y terremotos internos.

Descubrí que la Madre siempre da, incluso cuando no le pides.

La isla mágica se despertó, como todos los días, con luz nueva y brumas nuevas.
La isla mágica cantó, aunque al pricipio me costó escucharla.
La isla mágica me habló, y al final entendí.

La Isla Mágica es misteriosa, antes que mágica. Pero su misterio es humilde, y se deja penetrar.

La Isla Mágica es una amante de piedras duras, no te dejará hundirte. La isla mágica te mojará el corazón, y si así lo quieres te lo lavará.

La Isla Mágica me presentó, la energía de los demás, como respuesta a mi respiración. Descubrí como el aura de los demás puede penetrarte, y tocarte el corazón.

Un día más, y una estrella más. Y el corazón un poco más lavado. Y la isla traerá consigo canciones nuevas.

Y otro día más, nuevo amanecer, nueva bruma, y nuevo sol. Y la isla de piedra dura penetrará un poco más en tu corazón.

La isla mágica enciende una vela en ti, que ya no hay como apagar. La isla te regalará una sonrisa nueva, que después llevarás siempre puesta.

Y sonriendo recordarás “Yo estuve allí”. Contigo. Con vosotras. Y tal vez, sigo allí y no lo sé.

Quisiera ser…

Quisiera ser un manto de energía rosa, que desde mi corazón te envuelve en la más amorosa energía.
Quisiera ser… tu fuerza y tu salud, que te sana, y te da la vida.
Quisiera ser, el sol de tu mañana, que te da un nuevo amanecer, de luz y de calor.
Quisiera ser el portador de la antorcha que te guía de vuelta hacia el amor, la salud y la prosperidad… quisiera conducirte hacia el sol, y después caminar contigo a nuestro hogar, nuestro Valle de la Poesía.

Quiera ser tu luz, ahora que a ti te falta. La mía es tuya. Mi energía es tuya. Mi amor es tuyo.

Un día me regalaste tu corazón, me dijiste “es tuyo”. Prometo cuidarlo bien, cubrirlo de besos, e insuflarle vida ahora que te hace falta. Prometo ser todo lo que a ti te falta ahora. Ya lo soy.

Prometo darte la mano, y no soltarla, ser tu seguridad, tu paz, tu refugio, tu esperanza. Yo soy todo eso. Yo soy la mano que te rescata del pozo, el que te da la fuerza para salir de él, el nuevo amanecer de tu nueva vida.

Yo soy tu sol. Sé tú mi luna.

Pronto estaremos juntos.

Te amo.
Pronto la vida, fluirá de nuevo por tus venas, volverás a ser una sonrisa enamorada, brillarás de felicidad, y serás amor.
Tú y yo unidos, seremos amor.
La unión hace la fuerza. Tú y yo unidos, somos la fuerza…

Tu mirada

Querida Margarita: Tú eres la luz que me equilibra. Tus ojos verdes, que brillan en mi honor, me tocan por dentro y detiene mi pensamiento. Una puerta se abre, cuando estás junto a mí, el curso de mi mente se para… como agotándose de pronto, como un río que llegase a destino… Y entonces empieza otro.

Es como un silencio, que se produjera de pronto, acallando los temores y dudas que antes me ocupaban. Tu mirada me acaricia, en un momento, sin pretenderlo, ni proponerse nada. Tan solo me toca, la luz de tus ojos, y mi pensamiento se silencia, en un momento, mi corazón se liga al tuyo, en un momento, centrándome y orientándome…

Y ya no pienso igual… Desde el centro de mi pecho, una energía rosada asciende… y cuando me pensamiento arranca de nuevo, lo hace bañado en este efluvio rosado, que tú me has enviado sin querer… Mi pensamiento es entonces, más amable, más tranquilo y risueño, como bendecido por ti, contaminado, de esta energía rosada, amorosa, que no conozco muy bien, pero que me hace ser mejor, más tranquilo… Los miedos con que mi mente acostumbraba a pensar se van… no sé a donde, ni saber quiero, simplemente desaparecen… Y el amor parece ser, el nuevo motor de mi pensamiento.

Sigue mirándome Margarita, así, de vez en cuando mientras conversamos sentados, paseamos, o como cuando estamos cerca, y tu mirada, simplemente me acaricia un momento. Si supieras la ducha que se produce dentro de mí, las corrientes de amor que tu compañía provoca…

Tengo tu mirada fundida en mi corazón, y con cada vistazo, mi corazón se funde un poco más. Es una fusión bendita, me hace más fuerte, y me llena por dentro. Tu mirada Margarita, la mirada de mi compañera, que no pretende nada y lo consigue todo…

Atreverse

“Hasta que uno no se compromete, está la duda, la posibilidad de retroceder, siempre sin provecho. Por lo que se refiere a todos los actos de iniciativa y de creación, hay una verdad elemental cuya ignorancia mata un sin número de ideas y de planes espléndidos: en el momento en que uno se compromete de veras, no como acto impulsivo, la Providencia también actúa…

Para ayudar a uno, ocurren todo tipo de cosas que, sin decisión, no ocurrirían jamás. Toda una corriente de acontecimientos se desprenden de la decisión, provocando a favor de uno todo tipo de incidentes imprevistos, encuentros y ayuda material que nunca nadie hubiera soñado que sucedieran. Cualquier cosa que puedas soñar, que puedas hacer, empieza a hacerla. El atrevimiento conlleva genio, poder y magia.”

W. Goethe

http://abriendoconciencia.blogspot.com/2007/12/atreverse-esa-es-la-cuestin.html

La Margarita y el Sol (II)

Cuentan que cuando el sol conoció a su margarita su corazón no dejó de apuntar hacia ella. Él seguía su ruta de cada día, la que debía hacer y aunque soñaba con ella, procuraba no salirse de su ruta debida. Soñaba con que la ruta debida y la soñada fueran la misma, pero mientras trataba de cumplir con su deber.

Cuentan que en un principio no se vieron más que los corazones, que se enamoraron, margarita y sol, uno del corazón del otro, y ese amor los ligó de una forma que les transformaba, y les hacía al uno querer sentir con el otro.

Cuentan que sin embargo, al principio de su amor no podían verse. Y es que cuando la margarita era joven, apenas un brote, un animal salvaje quiso morderla. Y aunque solo fue un susto, el gran guardián del bosque decidió protegerla de todo mal. Y para ello construyó un muro de firmes piedras que la protegían de los vientos fríos, de las miradas ajenas, y de todo mal que pudiera venir desde fuera, y que el viento pudiera traer.

Y es que existen buenos vientos y otros no tan buenos. Existen los que traen amor y poesía, y los que traen daño, de ambas clases existen, y si abres la puerta de los dos pueden entrar.

El gran guardián del bosque, movido por el amor y el afán de protección levantó unos fuertes muros que la guardarían de miradas, vientos y los peligros del mundo.

Por eso fue que la margarita y el sol no pudieron verse en un principio. Pero se intuyeron, se tocaron los corazones y eso les conmovió, y decidieron que se verían. Un día. Y es que hay sentires que ni los más firmes muros pueden evitar. Hay ligaduras que no saben de defensas ni de lugares ocultos. Hay un corazón que mueve el mundo y lo hace girar, y sus latidos llegan a todo lugar.

Cuentan también que la margarita sentía el calor del mundo, dentro de ella, lo intuía y soñaba con él, con bailar en los prados y bajo la luz del sol. Pero que la pena por no poder hacerlo, algo se fue encogiendo dentro de ella.

Cuentan que enfermó, que la falta de aire y sol, la falta del amor soñado y no sentido fueron parando una de sus fibras vitales, y la falta de aire le hacía no poder respirar bien. Porque aire tenía, pero no era aire fresco, no del que viaja bajo la luz del sol.

Cuentan que enfermó de tristeza y melancolía, de sueños incumplidos, de insuficiencia de luz y de calor.

Cuentan que el sol quiso entrar en su castillo, colándose por las rendijas y abriéndolas con cuidado y decisión. Cuentan que quiso, pero no lo hizo, pues respetaba al guardián protector del bosque y a la muralla que había contruído, que para algo era.

Cuentan que el sol decidió quedarse en su ruta previsible, y aguardar a entrar cuando le invitaran, cuando abrieran las cortinas, y las densas persianas, entonces entraría y no antes. Así es como debe ser.

Y cuentan que la margarita, habló entonces con el gran guardían del bosque. Le dijo que le amaba y que agradecía sus cuidados y defensas, pero le pidió una ventana por la que poder ver el sol. El guardián tenía miedo, de los vientos que pudieran entrar por esa ventana, pero enternecido por ella, no pudo sino dejar que la abriera. Y entonces la margarita y el sol podían verse, un ratito al mediodía. Él asomaba su cara dentro de su castillo y se miraban, corazón con corazón.

Cuentan que la ventana se fue ampliando, fue creciendo, y que el mismo sol, cuidaba de lo que entraba por ella. Era su ventana, y él la llenaba. Deslumbraría con sus rayos a los vientos que no debían acercarse, porque era un ser de recursos, nuevos y diferentes, sabía como cuidar, de otra forma.

Cuentan que la margarita fue sanando con el sol, que fue recuperando las ganas de vivir, y las fibras de su interior que se habían secado volvieron a ser fuente de vida, de nutrición y de amor. Dicen que la margarita tardó un tiempo en sanar, porque para toda limpieza hace falta paciencia, pero una vez vio la luz del sol, solo podía ir hacia ella.

Y la ventana se fue abriendo, cada vez más. Y ella veía más al sol, llegó a sentir sus rayos directamente, y sanó del todo. Cuentan que el bajó convertido en príncipe a sacarla del castillo e invitarla a bailar fuera. Cuentan que la hermosa margarita, tuvo piernas y pudo caminar libre por el mundo.

Unos cuentan que se fueron a vivir al Valle de la Poesía, y allí juntos crearon y cantaron. Otros dicen que viajaron por el mundo, que él la llevó por lugares nuevos que había visto desde lo alto y que quería mostrarle. Cuentan muchas cosas, pero la verdadera historia es de ellos y solo a ellos les pertenece.

También dicen que el guardián del bosque comprendió que podía protegerla de los peligros externos, pero no de los internos, no de los que nacen de la sed interior, y que tenía que dejarla marchar, ella siempre estaría cerca.

Hay quien dice también, que el sol hecho príncipe, y la margarita convertida en estrella, llegaron a reinar juntos. Pero esa historia aún no está escrita.

La margarita y el sol

Más allá del bosque verde, el de los árboles frondosos y las copas altas, existe un prado donde reina la hierba que el viento acaricia. Es aquí donde crecía una flor, la más hermosa del lugar y la más sencilla también.

Una margarita, de corazón tierno y delicados pétalos. Cerca de allí, crecían otras flores más sofisticadas: Rosas, que son las reinas de la belleza, crisantemos, príncipes de la tarde, lirios y muchas otras.

Pero la margarita era la favorita del sol. Con su sencillez, el sol se miraba, amarillo corazón de luz, irradiando blanca luz al mundo. Él se miraba en ella y se enamoraba. Las amaba a todas. También a las señoritas sofisticadas de vistosos colores, a los árboles fuertes, que eran los señores más altos del lugar, a los pajaritos que desde las ramas entonaban conciertos, uno de mañana en honor del sol naciente y varios más durante el día. El sol amaba a todos los seres, los cuidaba dándoles su luz, su amor y su prosperidad. Y las criaturas prosperaban, los árboles criaban cada año deliciosos frutos que a veces se convertían en vástagos, los pajaritos reinaban en las ramas y otros animales corrían por la tierra. Con sus dedos de oro blanco el sol llegaba a cada rincón y a cada ser del lugar.

Pero enamorado estaba, de la hermosa y pequeña margarita, la más joven, la flor más pequeña del lugar. Enamorado de su sencillez, de su delicadeza. Aunque el sol era grande, y la margarita pequeña, en ella él encontraba el universo entero. En sus suaves formas, en las líneas de sus pétalos, y en su corazón amarillo.

Él mostrabase amarillo porque se miraba en ella y eso le transformaba. Y se veía en sus pétalos blancos, pistas de la luz que abre sobre el mundo, y él creaba pistas que en todas las direcciones enviaban la luz, para quien la pudiera necesitar, para quien quisiera recibirla.

Luz.

Sonriendo

¿Qué es sonreír?
Sonreír es abrirse, a la luz, al mundo, al cielo.
Sonreír es querer llenarse, de lo bueno que tú tienes para darme, de tu alegría de verme, de querer estar conmigo, es querer recibir tu abrazo, y guardarte en él.
Sonreír es querer ser una barca, un lugar que se abre por arriba, para recibir lo que es más alto, más ligero y más puro, y vienen de arriba por tanto. Sonreír es decir sí al amor, que quiere reinar en el mundo.
Al sonreír, algo se abre por dentro. Una puertecita en el corazón gira y se abre. Una puertecita pequeña pero por la que entra lo mejor que tú tienes para darme, una puertecita por donde entra la luz.
La sonrisa tiene esa forma, abre la puerta correcta del corazón, la que necesitamos aprender a dejar abierta.
Porque el corazón tiene muchas puertas. Y algunas son falsas, y la luz que entra no es de verdad. Entra la luz del orgullo, de la vanidad, y otras que recordar ahora no quiero. Hay puertas que si dejas abiertas mucho tiempo te alejan de tus amigos, te distancia de tu amor, te destierran a la isla de la soledad, del rencor, y de los miedos. Allí no se vive bien.
Necesitamos volver a vivir a la tierra grande, donde crecen flores y bellos árboles, donde recibo tus abrazos, y aprendo a darte los míos. Donde me das tu mano y caminamos juntos. La tierra que es un jardín de luz, en nuestro honor.
Aprender a dejar cerradas esas puertas… A abrir las buenas puertas…
Aprendiendo estamos.
Hay corazones que necesitamos sonreír, que entre viento bueno fresco. Para dejar que entre ese buen viento, hay que saber por que lado entra. Hay que afinar y aprender.
Hay verdades sencillas y tranquilas.
Hoy descubrí la verdad de la sonrisa, su forma cóncava por arriba.
Abramos esa puertecita pequeña. Cerremos los ojos un momento, sintamos el corazón y ..sonrisa.
Aprendiendo a sonreír, aprendiendo a sentir tu amor, el amor que quiere llenar cada hueco, también esos oscuros que tenemos dentro. Un día estaremos llenos de amor, y no habrá sitio para otras cosas, el amor lo llenará todo, y todo será luz.
Cerrando los ojos y… una sonrisa, para ti. Siéntela.

Mi estrella

Mi estrella es… la más hermosa, la más blanca y brillante de todo el cielo.

Mi estrella brilla para mí, me envía luz y me hace señales desde arriba, me da fuerza, e inspira mis momentos.

A veces entona una música, que según me dice, es para mí, en mi honor, cantada y compuesta para mí. Escucharla es un placer, es vitalidad, es suavidad y eleva mi espíritu. Escuchar su música a veces me despierta y otras me adormece, según la hora del día. Otras veces se instala dentro de mi pecho y yo no la veo en el cielo. Hasta que un día descubrí a donde se va a brillar, me sentía perdido creyendo que no estaba. Hoy mi estrella me contó que si se mostrase siempre en el cielo me distraería, por eso se instala dentro, donde puedo sentirla, pero no verla con la mente, para no descentrarme del trabajo diarío.

Mi estrella brilla dentro y me da fuerza. Me da luz y poder en el corazón, me hace creer en mí mismo y en mi amor.

Algunas veces, no muchas, la veo brillando sobre el mar. Grande y majestuosa, como una gran luna dedicada, se presenta para mostrarme el camino, para recordarme que hay algo más alto a donde puedo llegar, para que crea en los impulsos de mi corazón. Para hacerme saber que estoy acompañado y bien cuidado. Mi estrella se presenta cuando sabe que es el momento, cuando lo merezco o quiere hacerme un regalo. Mi estrella es de agua y fuego. Agua para sentir, y fuego para brillar, tener chispa y fuerza. Cuando se presenta como fuego, arrasa con todo, me hace ser invencible, un guerrero indestructible capaz de vencer cualquier obstáculo. Cuando es agua, circula por mis cavernas internas, les da forma y empapa todo de agua bendita. Yo la siento y me siento inspirado. Y entonces, si respiro hondo, se abre la música. Respirar es la señal, mi petición de canto. Y ella canta para mí.
En mi interior.

Mi estrella brilla para mí. Mi estrella soy yo.

Dormir abrazados

Dormir abrazado junto a ti es una de las experiencias más lindas, más bonitas, que adornan mi vida.

Cuando duermo junto a ti una armonía respira conmigo, la tranquilidad del amor sosegado, que se acuesta junto a nosotros, en nuestro abrazo y nos hace descansar tranquilos. Hay una música, delgada y fina que se oye de fondo, una música que es diferente cada día. Suena como sí la hubiesen escrito para ti, para mí, para nuestro abrazo, suena como amor flotando en el ambiente.. suena como si el aire se hubiera impregnado de un perfume especial, perfume de amor, el perfume de nuestro amor…

Y me duermo oliendo ese perfume, sintiendo tu cabeza en mi hombro, tu cara reposada sobre mi pecho, tu respiración cerca de mi corazón…

Y huelo el perfume…. y me mezo en él , y a ti te mezo en el abrazo que tú llenas. El abrazo eres tú, yo solo lo envuelvo, pero la que respira en él eres tú. Eres mi corazón y respiras con él. Él respira contigo. Mi corazón, y tu respiración. Bailan juntas.

A veces enciendo la hoguera. Es fácil. En realidad la enciendes tú. Pero no lo sabes. Crees que soy yo… si tú supieras… Crees que soy yo y te sorprendes. Sobre todo en la mañana. Despiertas a veces con una sorprendida hoguera en tu interior. Empiezas el día con fuego. Yo lo empiezo con agua. El agua de tu sentir, que me impregna. Soy una esponja de tu agua… Por eso, tengo que corresponderte, por eso enciendo el fuego. Por eso ardes en realidad. Es una defensa contra tu agua. Así floto. Luego vuelvo a hundirme. En tus aguas. Las que nacen de ti. De tu vientre. De tu amor. De tus pechos. De tu abrazo. Por eso a veces ardo, y soy como una llama sobre el mar. No nado. Porque prefiero hundirme, y flotar sobre ti…

Adoro ser la fuerza de tus terremotos, adoro los tsunamis en los que te conviertes a veces. Adoro ser la fuerza que los crea, hundirme en ellos y salir victorioso sobre las grandes olas. Adoro…

Te amo, y no sé si soy una esponja de tus aguas o el fuego que las mueve. No sé si nos fusionamos, o combatimos. ¿Somos aliados o luchamos juntos?

Cuando duermo junto a ti todo eso no importa, el abrazo nos hace uno, ni aliados, ni oponentes, un solo cuerpo de amor, de paz y descanso. Tus dedos juegan con los míos y te quedas dormida. Duerme, mi amor, reposa tu sueño sobre mi pecho, mi hombro es tu almohada, mi brazo de protege y mi mano es caricia sobre tu piel. Dormir abrazados, es descansar en el amor, es reposo y placer, alegría y una estrella sonriente.

Dormir abrazados me permite mirarte. Y mirarte. Y te miro más. Y estás preciosa mientras duermes. Me permite enamorarme mientras descansas. Conocerte. Conocer tu olor. Las curvas de tu rostro. Tus sueños, porque a veces me los cuentas, y otras los siento yo cuando en sueños me aprietas la mano, o tu frente se restriega sobre mí. Dormir abrazados, mi bendición cotidiana. Mi placer unidos. Mi amor tranquilo. Mi música es tu respiración, y tu aire mi caricia.

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