Tu mirada

Querida Margarita: Tú eres la luz que me equilibra. Tus ojos verdes, que brillan en mi honor, me tocan por dentro y detiene mi pensamiento. Una puerta se abre, cuando estás junto a mí, el curso de mi mente se para… como agotándose de pronto, como un río que llegase a destino… Y entonces empieza otro.

Es como un silencio, que se produjera de pronto, acallando los temores y dudas que antes me ocupaban. Tu mirada me acaricia, en un momento, sin pretenderlo, ni proponerse nada. Tan solo me toca, la luz de tus ojos, y mi pensamiento se silencia, en un momento, mi corazón se liga al tuyo, en un momento, centrándome y orientándome…

Y ya no pienso igual… Desde el centro de mi pecho, una energía rosada asciende… y cuando me pensamiento arranca de nuevo, lo hace bañado en este efluvio rosado, que tú me has enviado sin querer… Mi pensamiento es entonces, más amable, más tranquilo y risueño, como bendecido por ti, contaminado, de esta energía rosada, amorosa, que no conozco muy bien, pero que me hace ser mejor, más tranquilo… Los miedos con que mi mente acostumbraba a pensar se van… no sé a donde, ni saber quiero, simplemente desaparecen… Y el amor parece ser, el nuevo motor de mi pensamiento.

Sigue mirándome Margarita, así, de vez en cuando mientras conversamos sentados, paseamos, o como cuando estamos cerca, y tu mirada, simplemente me acaricia un momento. Si supieras la ducha que se produce dentro de mí, las corrientes de amor que tu compañía provoca…

Tengo tu mirada fundida en mi corazón, y con cada vistazo, mi corazón se funde un poco más. Es una fusión bendita, me hace más fuerte, y me llena por dentro. Tu mirada Margarita, la mirada de mi compañera, que no pretende nada y lo consigue todo…

Deja un comentario

Tu comentario