La Isla Mágica

Asciende desde el mar, con un regalo antiguo de la Madre Tierra. Una elevación desde el Corazón Profundo. Es la isla mágica, la que desde el fondo emerge. Y al ascender, se deja ver. Se muestra, tal cual es. Mas para verla de verdad, hay que primero amarla. Hay que sentirla. Hay que bañarse en ella.

La isla mágica presenta, cada mañana brumas nuevas. Suspiros del corazón dicen que son. Los suspiros que un día, Guarazoca exclamó. Son brumas frescas, livianas, y suaves. Mojan el rostro, mojan los corazones. Mojan el día.

Son brumas de amanecer, que prometen sentires nuevos.

La roca de la isla te hace fuerte. El sol va descubriendo la fuerza antigua y dura. El sol asoma sobre la montaña y calienta el corazón.

Es la isla mágica.

A la isla mágica yo llegué. Creía que buscaba aventura, pero encontré tranquilidad. Creía que buscaba perderme, pero meditando bajo el árbol santo, allí me encontré. Pensé que iba a dispersarme, pero descubrí mi centro. Imaginaba que allí iba a olvidar, pero recordé quien soy. Allí la Gran Madre me hizo renacer, un corazón nuevo me entregó. Y prometí cuidarlo mejor que el anterior.

La isla mágica me mostró miedos y amores. Descubrí que el amor y el miedo van unidos, que no son enemigos como yo creía. Sentí el miedo y me alteré. Sentí el amor y aún más me alteré. Por que el amor me trajo miedo. Porque el miedo vino con el amor.

Solté amarras y partí, decidido a descubrir los misterios que mi interior guarda, sobre la alquimia del miedo y del amor. Descubrí que el amor y el miedo ocupan el mismo lugar, del corazón. Si el miedo marcha, el amor se expande y lo llena todo. Descubrí que hay personas que pueden abrirte puertas internas, con solo acercarse. Descubrí que la energía de un grupo entregado, provoca inundaciones y terremotos internos.

Descubrí que la Madre siempre da, incluso cuando no le pides.

La isla mágica se despertó, como todos los días, con luz nueva y brumas nuevas.
La isla mágica cantó, aunque al pricipio me costó escucharla.
La isla mágica me habló, y al final entendí.

La Isla Mágica es misteriosa, antes que mágica. Pero su misterio es humilde, y se deja penetrar.

La Isla Mágica es una amante de piedras duras, no te dejará hundirte. La isla mágica te mojará el corazón, y si así lo quieres te lo lavará.

La Isla Mágica me presentó, la energía de los demás, como respuesta a mi respiración. Descubrí como el aura de los demás puede penetrarte, y tocarte el corazón.

Un día más, y una estrella más. Y el corazón un poco más lavado. Y la isla traerá consigo canciones nuevas.

Y otro día más, nuevo amanecer, nueva bruma, y nuevo sol. Y la isla de piedra dura penetrará un poco más en tu corazón.

La isla mágica enciende una vela en ti, que ya no hay como apagar. La isla te regalará una sonrisa nueva, que después llevarás siempre puesta.

Y sonriendo recordarás “Yo estuve allí”. Contigo. Con vosotras. Y tal vez, sigo allí y no lo sé.

Comments (1)

MárciaSeptiembre 3rd, 2009 at 10:54

Muy Lindo!
Ya sabes donde esta.
Que tengas siempre acceso a la isla mágica en tu corazón, independiente de donde estes y de como estes.
Abrazos.

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